La batalla de los galeristas por un IVA competitivo marca esta edición de Arco
La feria de arte de Madrid consigue atraer más de 400 coleccionistas y 200 profesionales de 40 países. También crece su apuesta por Latinoamérica


Este año 2026 algo se hierve entre las bambalinas de la feria internacional de arte más importante de España. La edición número 45 de Arco se celebrará del 4 al 8 de marzo en Ifema con una protesta de fondo. “Quiero aprovechar este momento”, dijo ayer Maribel López, actual directora del evento, “para reclamar que el IVA se equipare al de otros países europeos”. Las galerías de arte españolas sufren una presión fiscal sin comparación en el resto de Europa, el 21%, donde la venta de arte está gravada con apenas un 5% en Italia, un 5,5% en Francia, un 7% en Alemania o un 6% en Portugal.
Para protestar por esta situación, los galeristas españoles se lanzaron a cerrar sus puertas durante la primera semana de febrero. Querían denunciar las condiciones de desigualdad en la que trabajan con respecto a las galerías del resto de Europa y solicitar un IVA cultural del 10%. Lo comentaba López durante su intervención en la rueda de prensa de presentación de Arco: “Esto perjudica la competitividad española. El 66% de las galerías que vienen aquí son internacionales y tienen un IVA mucho menor”. Al final, ese gravamen atenta contra el objetivo principal de una feria como esta, el comercio de arte y, en la medida de lo posible, el comercio de arte con sello nacional.
En Europa, la carga impositiva no supera el 10%, mientras que en España es del 21%
Pero que los malos vientos de esta batalla no opaquen un evento que, entre los pasillos artificiales del recinto Ifema de Madrid, conseguirá ubicar a 211 galerías de 30 países diferentes y con una vocación internacional y latinoamericana sin precedentes. “Esta es una feria muy estable”, celebra su directora. “El 90% de las galerías quieren repetir al año siguiente, y eso nos hace sentir que estamos haciendo bien nuestro trabajo. Ahora el reto es que, aunque las galerías sean las mismas, el enfoque sea diferente”. El vicepresidente de Ifema, Daniel Martínez, ha defendido el evento como un “activo estratégico para el desarrollo económico, social y territorial”.
175 de estas van al programa general, y el resto se reparten en tres programas que impulsan el arte contemporáneo por varias vertientes. Arco2045: el futuro, por ahora es una propuesta comisariada por José Luis Blondet y Magali Arriola que invita al espectador a reflexionar sobre “posibles futuros y lenguajes tentativos del arte con el fin de vislumbrar nuevos horizontes”, dicen los organizadores. Los arquitectos del espacio, el Estudio Ángela Juarranz, hablan de un lugar que “se apoya en una teatralidad explícita”, y que estará envuelto en unos “telones textiles” que articulan el conjunto para generar un “interior mutable”. En ella habrá 17 galerías de ocho países.
En 2025, el Museo Reina Sofía compró 26 obras de 19 artistas por casi 500.000 euros
La segunda es Opening. Nuevas galerías, que existe desde hace unos años y que volverá a ser un espacio para descubrir propuestas innovadoras de Arco. “La selección de este año traza un mapa fragmentado de prácticas artísticas que, desde contextos diversos, comparten una misma condición temporal”, expresan sus comisarios, Anissa Touati y Rafael Barber Cortell. Participan 18 galerías jóvenes que intentan sobrevivir y prosperar en un “ecosistema cultural mediado por las redes sociales y por el avance de las tecnologías”. La tercera propuesta está dedicada a Latinoamérica, se llama Perfiles, arte latinoamericano, y estará comisariada por José Esparza Chong Cuy, escritor, editor y arquitecto mexicano.
Puente entre culturas
Inés López-Quesada es cofundadora de la galería Travesía Cuatro, con sedes en Madrid, Ciudad de México y Guadalajara (Jalisco). Vienen a Arco desde 2005. “Para nosotras es una feria importantísima, no solo para el mercado español local, sino también como puente entre Europa y Latinoamérica”, cuenta. Además, destaca que es una feria donde grandes instituciones como bancos y museos vienen a comprar con los bolsillos llenos. “Concentran aquí la mayor parte de su presupuesto anual”, asegura.
No hay cifras de ventas totales, pero sí han trascendido algunos datos. En 2025 el Ministerio de Cultura y el Museo Reina Sofía adquirieron 26 obras de 19 artistas, por un valor total de 497.999 euros. En 2024, según Ifema, el mismo museo de arte contemporáneo compró 30 obras de 22 artistas diferentes por un valor de 553.000 euros. La diferencia entre los dos años es de casi un 10%. “Incluso en los peores años, Arco siempre tiene mucha más luz que otros eventos. No solo por los coleccionistas locales, sino también porque vienen coleccionistas internacionales importantísimos”, comenta López-Quesada.
Artistas escondidos
- Nicole Miller. Esta artista, incluida en la sección de Arco dedicada al futuro, es una creadora contemporánea nacida en 1982 en Tucson (Arizona) y conocida por su trabajo en formato vídeo y sus instalaciones multimedia que exploran la percepción, la identidad y las narrativas culturales en contextos sociales complejos.
- Víctor Jaenada. Participará en la sección sobre nuevas galerías. Nacido en Barcelona en 1977, se formó en la Facultad de Bellas Artes de esa misma ciudad, y su práctica gira en torno a proyectos concebidos específicamente para cada espacio. Ahí, el proceso, el tiempo y la dimensión ritual adquieren protagonismo.
- Method. Desde Bombay, esta galería nacida en 2019 ha decidido traer al mismo espacio las obras de artistas nacionales como Sajid Wajid Shaikh, Shamir Iqtidar, Ammama Malik y Ali Sarvat Jafr. Propone pensar en la noción de “hogar como un espacio frágil y en constante negociación”, en vez de un “lugar estable o protegido”.
- Akira Ikezoe. Nació en Japón en 1979 y vive y trabaja en Nueva York. Su producción incluye dibujo, pintura, vídeo y performance, con un interés constante en la relación entre ser humano, naturaleza y narrativas culturales. En Arco ha recurrido al humor para construir en sus pinturas diagramas de una lógica “implacable y absurda”, avisan, que narran las curiosas visitas de unas cabezas hechas con cocos a tres museos de Nueva York.