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En colaboración conLa Ley
Mediación
Tribuna

Mediar para crear valor: una vía adicional, eficaz y segura

La mediación se abre paso como una herramienta con un enorme potencial económico y social

En un contexto marcado por la incertidumbre, la complejidad regulatoria y la creciente judicialización de los conflictos, resulta cada vez más evidente que la forma en que resolvemos nuestras disputas no es un asunto menor. Al contrario: es una decisión que impacta directamente en la eficiencia del sistema, en la competitividad de las empresas y, en última instancia, en la confianza de ciudadanos y operadores económicos. En este escenario, la mediación se abre paso como una herramienta todavía infrautilizada, pero con un enorme potencial económico y social.

Frente al proceso judicial –en el que un tercero impone una decisión–, la mediación propone un modelo distinto: son las propias partes quienes, con la ayuda de un profesional cualificado, construyen un acuerdo adaptado a su realidad.

Desde el punto de vista económico, esta diferencia no es menor. Los procedimientos judiciales suelen ser largos, costosos y, en muchos casos, imprevisibles. La mediación, en cambio, aporta tres elementos clave para cualquier operador económico: rapidez, flexibilidad y confidencialidad. Tres factores que, en mercados cada vez más exigentes, marcan la diferencia entre resolver un problema o enquistarlo.

Allí donde el litigio tiende a cronificar posiciones, la mediación trabaja sobre el diálogo, la escucha activa y la identificación de los intereses reales de las partes. No se trata únicamente de “quién tiene razón”, sino de qué solución permite cerrar el conflicto de forma sostenible y, en muchos casos, preservar una relación futura.

Esto resulta especialmente relevante en ámbitos donde lo económico y lo personal se entrelazan. Pensemos en las empresas familiares, en los conflictos societarios, en las herencias o en las relaciones continuadas entre proveedores y clientes. En todos estos casos, una sentencia puede resolver un punto concreto, pero difícilmente repara una relación deteriorada. La mediación, en cambio, permite abordar el conflicto en su conjunto.

Ahora bien, para que la mediación cumpla esta función es imprescindible contar con profesionales debidamente formados. Mediar no es improvisar ni “poner buena voluntad” entre las partes. Exige una sólida formación jurídica, el dominio de técnicas específicas y, también, determinadas habilidades personales: saber escuchar, observar más allá de lo evidente y comprender que detrás de cada conflicto hay personas con intereses, expectativas y, a menudo, frustraciones acumuladas. No es casual que se represente al mediador como alguien con grandes ojos, grandes oídos y un gran corazón.

En este punto, el papel de los notarios resulta especialmente significativo. Por su función de asesoramiento imparcial, por su cercanía al ciudadano y por su experiencia en la prevención y resolución de conflictos. De hecho, la función notarial ha incorporado históricamente una labor conciliadora, orientada a evitar el conflicto antes de que este llegue a los tribunales.

No se trata, conviene subrayarlo, de sustituir a los tribunales. Hay conflictos que necesariamente deben resolverse por la vía jurisdiccional. Pero sí de ofrecer a ciudadanos y empresas una vía adicional, eficaz y segura, que contribuya a descongestionar la justicia. En términos macroeconómicos, un sistema de resolución de conflictos más ágil y eficiente es también un factor de competitividad.

Para que la mediación se consolide, es fundamental generar confianza. Confianza en los profesionales, en las instituciones que la respaldan y en los procedimientos que la regulan. Por eso es clave acudir a centros de mediación que cuenten con mediadores acreditados, con formación contrastada y con el respaldo de instituciones solventes.

Apostar por la mediación es apostar por el acuerdo frente al enfrentamiento. Es entender que el diálogo no es una concesión, sino una inversión. Y que, en un entorno económico cada vez más complejo, saber gestionar los conflictos de forma inteligente es también una forma de crear valor.

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