El Ibex rebota un 3% contagiado por el optimismo que destila el precio del barril
El petróleo cae con fuerza ante la posibilidad de un final de las hostilidades sugerido por Trump


La esperanza de que la guerra en Irán acabe pronto, tras declarar Donald Trump que “está casi terminada”, alivia a los inversores, que retoman su apuesta por el riesgo en otra sesión de alto voltaje. Las Bolsas repuntan después de varias jornadas caóticas y el precio del petróleo retrocede con fuerza. El Ibex 35 sube un 3% y recupera los 17.400 puntos, después de haber caído el lunes por debajo de los 17.000. El resto de índices europeos registra ganancias de entre el 2% y el 2,5%, mientras que Wall Street, que ya el lunes celebró la posibilidad de un alto el fuego, apenas experimenta movimientos. El Dow Jones y el Nasdaq cotizan en tablas miebtras el S&P 500 cede un 0,21%.
“Las lecciones del pasado muestran que los acontecimientos geopolíticos rara vez tienen un impacto negativo duradero en las Bolsas. Es en este tipo de entornos cuando pueden surgir ineficiencias en la valoración de los activos”, afirma Peter Smith, estratega internacional de renta variable de Federated Hermes. El experto subraya que, en episodios de volatilidad como el vivido en las últimas jornadas, lo importante son los fundamentales.
La recuperación de la confianza en los mercados se ha producido después de que Trump afirmara —en la madrugada del lunes al martes— que la guerra con Irán se resolvería “muy pronto”, aunque añadió que no creía que el conflicto fuera a terminar esta semana. Irán, por su parte, asegura que está dispuesto a “expandir la guerra”, lo que ha llevado a Trump a amenazar con golpear a Irán “20 veces más fuerte” si al régimen de los ayatolás se le ocurre forzar el cierre del sensible e strecho de Ormuz, un paso fundamental para el comercio mundial del petróleo. Ya en la mañana del martes, Trump reconoció que se plantea empezar a negociar con Teherán, sin renunciar a seguir bombardeando el país.
Mientras los operadores evalúan el cruce de amenazas y las señales contradictorias, el petróleo cae un 11,28% y se sitúa en 87,8 dólares el barril después de la agitada sesión del lunes, la jornada más volátil del mercado petrolero de su historia. Con todo, el precio del crudo ha subido más del 44,29% este año. Los bruscos cambios de tendencia indican lo sensibles que se han vuelto los mercados a los titulares sobre el conflicto en Oriente Próximo. Los expertos advierten que la volatilidad seguirá siendo elevada y el Brent tardará semanas en recuperar los precios previos a la guerra, incluso si termina pronto.
“Si bien todo esto ha ayudado a aliviar parte del pánico a corto plazo, es difícil aceptar la idea de que el conflicto esté muy cerca del final“, afirmó Tony Sycamore, analista de mercado de IG en Sídney. “Sin embargo, la moderación en la retórica del presidente Trump, que pasó de exigir una rendición total a declarar que la misión está muy completa, es un avance positivo que debería ayudar a calmar los nervios”, añadió.
Dentro del selectivo español, uno de los valores con peor desempeño es Repsol, pese al intento de remontada, concluye la sesión con un recorte del 1%. La petrolera ha presentado hoy su plan estratégico, en el que prevé invertir hasta 10.000 millones en tres años y repartirá 3.600 millones en dividendo. Superiores han sido los recortes de Grifols (-1,94%), mientras AcerlorMittal y Santander lideran las ganancias un 7,4% y un 5,7%, respectivamente.
Adiós a la aversión máxima al riesgo
“Lo que estamos viendo ahora es más bien un repunte de alivio tras un episodio de aversión extrema al riesgo, más que un auténtico retorno del apetito por el riesgo”, indicó a Bloomberg Dilin Wu, estratega de análisis de Pepperstone Group. “El daño a las economías va mucho más allá de las consecuencias directas de los precios del crudo. Se avecinan choques inflacionarios, que provocarán impulsos estanflacionarios (bajo crecimiento y precios al alza) al debilitar la demanda y empujar a los bancos centrales hacia posturas más agresivas. Las perspectivas para las acciones son ahora mucho más sombrías que hace un mes”, apuntó Garfield Reynolds, jefe del equipo MLIV Asia.
Trump afirmó que renunciaría a las sanciones relacionadas con el petróleo y que la Marina de los Estados Unidos escoltaría a los petroleros a través del estrecho de Ormuz, principal ruta de transporte de petróleo y gas del mundo. Por su parte, el G-7 ha pedido a la Agencia Internacional de la Energía (AIE) que prepare escenarios para la liberación de las reservas estratégicas de petróleo. “Si bien una gran liberación de reservas de petróleo de emergencia es bienvenida, solo se consideraría un parche mientras la producción petrolera de Oriente Próximo esté suspendida”, sostienen los analistas de ING. La Guardia Revolucionaria iraní indicó que el bloqueo a las exportaciones de petróleo persistiría hasta que cesen los ataques estadounidenses e israelíes, en una clara muestra de desafío al líder estadounidense.
“Todavía es demasiado pronto para volver a apostar por los valores de crecimiento, hasta que veamos pruebas sólidas de progreso. Pero algunos inversores podrían empezar a buscar oportunidades de valor mientras esperan ver la luz al final del túnel”, señaló Nick Twidale, analista jefe de mercados de AT Global Markets.
La estabilidad de la renta variable se traslada también al mercado de deuda. Tras varias jornadas aciagas, en las que las rentabilidades de los bonos registraron oscilaciones similares a las de abril —cuando Donald Trump anunció la mayor andanada arancelaria— o a las vividas en Reino Unido tras el plan de rebaja de impuestos de Liz Truss, los inversores frenan la venta de deuda y contribuyen a estabilizar los rendimientos. El bono alemán sigue cotizando en niveles exigentes, en torno al 2,8%, pero frena la sangría, mientras que el bono estadounidense a diez años se mantiene por encima del 4%. Todavía es pronto para cuantificar el impacto de la guerra, pero la caída del crudo ayuda a mantener contenidas las expectativas de endurecimiento monetario.
“Es importante recordar que la sensibilidad del BCE a las perturbaciones de la oferta es mayor ahora que antes de la pandemia debido a la crisis del gas en Europa y a los efectos secundarios posteriores, que resultaron ser importantes”, señalan los analistas de Nomura. A pesar de la volatilidad registrada en las últimas jornadas, los expertos de la entidad japonesa siguen esperando que el BCE mantenga los tipos sin cambios este año y el próximo, siempre que las consecuencias del conflicto sigan siendo limitadas.
El dólar, que en los momentos de mayor inestabilidad logró recuperar parte del terreno perdido, vuelve a debilitarse a medida que mejora el apetito por el riesgo entre los inversores. La divisa estadounidense se cambia por 1,16 unidades por euro. Para que la moneda única siga avanzando, los expertos consideran esencial un progreso tangible hacia un alto el fuego.
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