UBS corta las alas a la banca europea
El alza de los combustibles lleva a los analistas a reducir sus recomendaciones sobre el sector de “comprar” a “mantener”


El Ibex se desploma un 7% desde el inicio de la guerra en Irán, y pocos sectores en la Bolsa española han sufrido tanto como la banca. El Santander y el BBVA caen más del 10%; Caixabank y el Sabadell registran recortes en torno al 7%. Esas son sus peores caídas desde el anuncio de los aranceles recíprocos de Donald Trump, en abril pasado. Sin embargo, el panorama para el sector, que ha sido la locomotora del Ibex en los últimos años y clave en la recuperación del selectivo hasta máximos, apunta a un futuro aún más sombrío.
Tras dos semanas de conflicto en Oriente Próximo, los analistas han recortado sus recomendaciones sobre la banca, pasando de “comprar” a “mantener”. De los 29 expertos que siguen al sector europeo, 15 aconsejan mantener y 14 comprar, un equilibrio que se ha inclinado hacia el ‘mantener’ tras la rebaja de UBS.
“Incluso si los flujos de energía se normalizan rápidamente, vemos limitado el potencial de nuevas subidas más allá de un repunte inicial”, advierten los estrategas del banco suizo en su informe. Una quinta parte del crudo y del gas que se exporta en el mundo pasa por el estrecho de Ormuz, esa estrecha franja de agua entre Irán y la península arábiga, que la Guardia Revolucionaria iraní mantiene bloqueada desde la semana pasada.
Aunque Europa no importa crudo de esa zona, la reducción de suministro obliga a países como China a buscar petróleo y gas en otros mercados, lo que encarece los precios globales y repercute indirectamente en Europa. Tanto el petróleo como el gas registran su mayor subida desde la invasión rusa de Ucrania, con un aumento de 20 céntimos por litro en las gasolineras europeas, según el Boletín Petrolero de la UE. Además, España revisará al alza, aún sin detallar, las tarifas reguladas del gas a partir del 1 de abril.
“Cuanto más tiempo se mantengan elevados los precios de la energía, mayor será el impacto sobre los costes empresariales y el consumo, y, por tanto, sobre el PIB. En el peor de los casos, el crecimiento económico de Europa podría frenarse temporalmente hasta acercarse al 0%”, añaden los analistas de UBS.
Una idea similar defendían los expertos de Deutsche Bank hace una semana cuando reiteraban la recomendación de comprar acciones de bancos europeos. “El apetito de los inversores a corto plazo dependerá probablemente de una estabilización del mercado europeo en su conjunto”, apuntaban.
Cuando los precios suben y la economía se desacelera, hogares y empresas disponen de menos recursos, solicitan menos crédito y aumentan los impagos. Esto repercute directamente en los bancos, que enfrentan mayores pérdidas y caída de ingresos. “El crecimiento del crédito podría ser menor si la incertidumbre geopolítica se prolonga y afecta al PIB europeo”, reconocían los analistas de la firma alemana.
El impacto de la guerra ya se deja sentir en las hipotecas. El euríbor, el índice de referencia del crédito para vivienda en Europa, acaba de registrar su mayor subida diaria en casi un año ante el temor a nuevas alzas de los tipos de interés y cotiza ya por encima del 2,3%. Esto encarece tanto las hipotecas a tipo fijo como las de tipo mixto, que se ajustan al índice. “La situación bélica nos está generando más tensionamiento de la curva de tipos en el largo plazo. Todo hace pensar que los tipos de interés llevarán a hipotecas mayores”, afirmó el consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, el miércoles pasado en un encuentro del sector financiero en Madrid.
Los bancos, sensibles por las valoraciones
Ningún sector se beneficia de la desaceleración de la economía. Sin embargo, aquellos con las valoraciones más exigentes son los más sensibles y este es el caso de la banca europea, en especial tras un repunte por encima del 40% el año pasado.
Según los analistas de UBS, la estimación para 2026 del PER de los bancos europeos —es decir, cuánto se paga en la acción por cada euro de beneficio— ya se sitúa en torno a su media de los últimos diez años. Esto deja poco margen para que el sector repetirá las fuertes subidas de años anteriores.
Además, pese a que los beneficios y el capital siguen siendo sólidos, las provisiones de los bancos para cubrir posibles impagos están en niveles muy bajos, lo que aumenta el riesgo. “Incluso pequeñas sorpresas negativas —ya sean macroeconómicas o propias del sector— podrían hacer que las entidades sufran caídas más fuertes a medida que los inversores reduzcan posiciones”, señalan los expertos de UBS. Cuanto mayor es la subida, mayor es la caída.