Las claves: ganadores y perdedores de la loca carrera de la inteligencia artificial
Mientras se va desarrollando la competición se va viendo quién ha comprado más o menos papeletas para ganarla


La famosa carrera de la IA está adquiriendo ya tintes de Los autos locos, y nadie quiere ser Pierre Nodoyuna, ni mucho menos su perro Patán. La futurología en economía es complicada, pero mientras se va desarrollando la competición se va viendo quién ha comprado más o menos papeletas para ganarla (o quién, incluso, ha comprado demasiadas). Microsoft parece pertenecer a este último grupo que, a ojos del mercado, está poniendo demasiados huevos en la cesta de la IA, y pierde casi un billón de su valor en Bolsa por las dudas de los inversores sobre su crecimiento. Por diferentes razones sufren también las empresas de software, ante la posible inutilidad de sus servicios. En el lado de los potenciales ganadores –no hay que adelantar acontecimientos hasta llegar a la línea de meta, esté donde esté– se ubican las empresas de semiconductores y las eléctricas, unas por la demanda de chips, otras por la de energía para alimentar a esos chips. Y, en el peligroso medio, millones de trabajadores que ven cómo, cada día, sus tareas pueden verse automatizadas a un atractivo coste.
En busca de responsables de las carencias de los servicios públicos
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dio el viernes un discurso muy duro contra los “oligarcas” y contra los beneficios récord de las grandes empresas, así como contra las comunidades autónomas, por no distribuir equitativamente entre los ciudadanos las transferencias del Estado central. En particular, se refirió a la “insatisfacción ciudadana” con los servicios públicos. Últimamente se ha visto un ejemplo concreto, el de los Rodalies catalanes, que ha señalado unas deficiencias de inversión y de coordinación cuya responsabilidad está repartida entre las distintas Administraciones, entre ellas el propio Gobierno central.
Bayer no termina de salir del bache, pese al apoyo de Washington al glifosato
Los inversores no terminan de ver cómo puede salir Bayer de las demandas por el presunto efecto cancerígeno del herbicida Roundup. Tras la propuesta de acuerdo colectivo, se disparó un 7% en Bolsa, pero lo perdió al día siguiente. Mientras, el Gobierno de Donald Trump ha tomado partido por el gigante alemán, apoyándolo públicamente en el caso, y ha firmado un decreto para garantizar la producción nacional de glifosato y fósforo, en un guiño a los agricultores. Eso, sin embargo, ha decepcionado a las MAHA Moms (madres Hagamos que América esté Sana de Nuevo), un grupo de seguidoras del secretario de Salud, Robert F. Kennedy, que defienden que se reduzcan los químicos en la cadena alimentaria. Gobernar supone hacer equilibrios entre grupos con intereses u opiniones muy distintas.
La frase
En este momento, tal vez el 99 % de las predicciones de la inteligencia artificial sean inútiles... Pero solo necesitas una que sea buena, y ese es tu medicamentoFrances Arnold, profesora de Caltech y premio Nobel de química
Las tristes derivas de la crisis inmobiliaria
De todas las múltiples patas de la crisis inmobiliaria, resulta especialmente definitoria la del auge de las compras de viviendas a tocateja. ¿Quién lo hace? ¿Cómo? No hay datos claros sobre el asunto, pero sí hay algunas respuestas plausibles: por un lado, una de las más evidentes, empresas, fondos con capacidad de movilizar dinero sin hipotecarse. Pero no son los únicos, también hay un buen número de personas que acceden a su primera vivienda en propiedad gracias a donaciones en vida de sus padres, ya sea para la entrada o para pagar el piso entero. Otra de las patas, esta especialmente triste, es la cantidad de jóvenes en este país que han asumido que la única manera de acceder a una vivienda en propiedad es esperar a la muerte de sus progenitores.