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Editorial
Opinión

Vuelven los sobresaltos arancelarios

Esindispensable que Bruselas exija claridad a Trump y aproveche la debilidad tras el golpe del Supremo para reclamar una relación comercial más ventajosa

Tribunal Supremo de EE UU, en Washington.WILL OLIVER (EFE)

Los exportadores a EE UU vuelven a estar pendientes de los erráticos mensajes del presidente Donald Trump. La decisión del Tribunal Supremo de anular los mal llamados aranceles recíprocos que impuso en abril del año pasado abre la puerta a reclamaciones millonarias pero, sobre todo, sume en la incertidumbre a las compañías con ventas en EE UU. Ese es el elemento que más lamentan estos días las organizaciones empresariales consultadas: la falta de seguridad sobre cuánto costará en adelante exportar allí.

A la espera de un análisis jurídico más detallado, el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, aventuró este martes que el cambio –un arancel general del 10% para todos los países– beneficia leventemente a la media de los exportadores. Según los datos del ministro, el acuerdo que adoptó la UE con Washington el verano pasado para cerrar la guerra suponía un arancel medio del 14,4% para los productos españoles. Con la nueva cifra casi improvisada por Trump después del varapalo del Supremo –su primera respuesta fue aplicar un 10% general y luego lo elevó al 15%, pero al final la orden oficial fija un 10%–, el arancel medio se queda en el 12,6%. El ministro admitió, no obstante, que la cifra representa una media que encierra ligeras mejoras para un 60% de las exportaciones, pero también un leve empeoramiento para el 10%, mientras que un 30% se queda más o menos igual que ahora.

Se trata, en todo caso, de una situación temporal, puesto que esos aranceles solo podrán estar en vigor 150 días, hasta que se adopte una solución más estable. Pero ni siquiera en ese periodo existe certidumbre. La UE reaccionó al anuncio de Trump exigiendo que se mantuviera el acuerdo –poco ventajoso para Europa– suscrito en verano, pero ya este lunes el Parlamento Europeo retrasó una votación clave que debía aprobar la mayor cesión del club comunitario en el pacto comercial: la eliminación de los gravámenes sobre las importaciones estadounidenses.

El impacto de la regulación de Washing­ton sobre las exportaciones españolas es limitado. Apenas un 5% de las ventas al exterior tienen como destino EE UU, aunque hay sectores concretos mucho más expuestos. El aceite de oliva es el principal perjudicado, con el vino, los componentes de fabricación de automóviles y el material eléctrico como los siguientes destacables en la lista.

Con la vuelta de los vaivenes comerciales, resulta indispensable que la Comisión Europea exija claridad a Trump y aproveche la debilidad tras el golpe del Supremo para reclamar una relación comercial más ventajosa que la que se consagró en el acuerdo del verano, tan desequilibrado.

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