Samsung Galaxy A57 vs Galaxy S25 FE: cuál de estos móviles es el mejor para ti
Ambos modelos son bastante completos, pero sus diferencias les hacen tener un foco algo distinto en lo que tiene que ver a los usuarios.


Samsung ahora mismo tiene dos opciones interesantes en su gama media-alta: los Samsung Galaxy A57 y Galaxy S25 FE. Aunque ambos terminales comparten similitudes en tamaño y resistencia, sus diferencias hacen que cada uno sea adecuado para diferentes tipos de usuarios. Mostramos lo que debes conocer para que sepas cuál se adapta mejor a tu día a día.
Diseño y construcción
Ambos dispositivos tienen un diseño moderno con pantallas planas y marcos de aluminio que transmiten solidez. El Samsung Galaxy A57 destaca por su grosor de solo 6,9 mm y un peso de 179 gramos, lo que lo hace más manejable en el bolsillo. En cambio, el Galaxy S25 FE sube hasta los 7,4 mm de grosor y pesa 190 gramos, con un módulo de cámaras independiente que le da un toque premium frente al bloque ovalado de su rival.
Los dos incorporan protección Gorilla Glass Victus+ tanto en la parte frontal como trasera, lo que asegura una buena resistencia a arañazos y golpes cotidianos. Además, cuentan con certificación IP68, ideal para soportar inmersiones en agua hasta 1,5 metros durante 30 minutos o polvo sin problemas. Estas características los convierten en compañeros fiables para el uso diario, ya sea en la playa o bajo la lluvia. Es importante destacar que el acabado mate en la parte trasera de los dos reduce las marcas de huellas, y los bordes redondeados facilitan el agarre prolongado.

Pantalla al detalle
Los dos teléfonos equipan paneles de 6,7 pulgadas con resolución FHD+ (2.340 x 1.080 píxeles) y tasa de refresco de 120 Hz, ofreciendo fluidez en scrolls y animaciones. El Samsung Galaxy A57 usa una Super AMOLED con soporte HDR10+ y brillo máximo de 1.900 nits, suficiente para ver nítido incluso bajo sol directo.
Por su parte, el Galaxy S25 FE sube la apuesta con un Dynamic LTPO AMOLED 2X, que ajusta dinámicamente la tasa de refresco para ahorrar batería sin sacrificar suavidad. Mantiene los mismos 385 píxeles por pulgada y HDR10+, pero su tecnología LTPO lo hace más eficiente en escenarios de bajo uso. Ambos incluyen Vision Booster para mejorar la visibilidad en exteriores.
Las pantallas responden genial a gestos y multitarea habituales, con colores vibrantes ideales para series o juegos. Pero lo cierto es que S25 FE apunta a ser superior en transiciones variables… pero la diferencia no es abismal.
Rendimiento y memoria
Aquí está la diferencia clave. El Galaxy S25 FE utiliza el Exynos 2400, un SoC de alto voltaje con mejor rendimiento -en CPU y GPU- que permite multitarea pesada y juegos exigentes sin tartamudeos. Viene en variantes de 8 GB de RAM con 128, 256 o 512 gigas de almacenamiento.
El Samsung Galaxy A57, integra el Exynos 1680, sólido para apps diarias y redes sociales, pero se queda algo atrás en pruebas con gráficos intensos. Ofrece 8 + 256 GB o 12 + 256 gigas, con memoria LPDDR5 y almacenamiento UFS rápido, aunque sin opción de expansión mediante microSD.

Para un uso real, el Galaxy S25 FE maneja edición de vídeo o gaming prolongado con mayor frescura (incluyendo la térmica). El Galaxy A57 cumple de sobra para usuarios sin grandes requisitos, pero está un escalón por debajo por mucho que tenga una versión de 12 GB.
Cámaras enfrentadas…
El sistema trasero del Galaxy S25 FE da uso a un sensor principal de 50 MP (F:1.8, OIS, 1/1.57″); ultra gran angular de 12 MP (F:2.2, 120° FOV); y teleobjetivo de 8 MP (F:2.4, OIS, zoom óptico 3x). Graba vídeo en 8K a 30 fps y 4K a 60 fps, con estabilización top para clips fluidos.
El Samsung Galaxy A57 responde con principal de 50 MP (F:1.8, OIS, 1/1.56″), ultra gran angular de 12 MP (F:2.2) y macro de 5 MP (F:2.4), pero sin teleobjetivo dedicado. Limita vídeo a 4K 30 fps, lo que reduce opciones para creadores de contenido. La frontal es idéntica en ambos: 12 MP F:2.2.
En fotos diurnas, ambos ofrecen colores reales y detalle fino, pero el Galaxy S25 FE destaca en zoom y baja luz gracias al tele y mayor tasa de frames. El macro del A57 sirve para primeros planos, aunque menos práctico que una tele.

Batería y carga
El Samsung Galaxy A57 integra 5.000 mAh con carga rápida de 45 W, ofreciendo un día completo de uso mixto sin recargar. Su pantalla no LTPO lo hace un poco más gastón en standby.
El Galaxy S25 FE, con 4.900 mAh, compensa con LTPO para mayor autonomía teórica, más 45 W cableada y 15 W inalámbrica. Ambos cargan al 50% en unos 30 minutos por cable, pero el FE añade comodidad de poder realizar estos procesos evitando el uso de estos.
Software y actualizaciones
Ambos modelos parten de Android 16 con One UI. El Galaxy S25 FE promete siete años de actualizaciones de SO, ideal para tener una larga vida útil. El Samsung Galaxy A57 ofrece seis, aún generoso en su segmento.

Es importante destacar que ambos incluyen Galaxy AI para edición inteligente de fotos y transcripciones, con funciones como Good Lock para personalización. La experiencia es limpia, sin bloatware excesivo.
Conclusiones
El Samsung Galaxy A57 es una opción equilibrada para quien busca ligereza, batería grande y buen precio en gama media, con cámaras decentes para uso casual (y, todo hay que decirlo, es más económico). Sin embargo, el Galaxy S25 FE se impone como el ganador gracias a su procesador superior, teleobjetivo, vídeo avanzado y más años de soporte, perfecto para entusiastas de fotografía y rendimiento… pese a ser algo más caro. Si priorizas potencia y versatilidad fotográfica, ve a por el Galaxy S25 FE. Para presupuestos ajustados y uso más básico, el Samsung Galaxy A57 no decepciona.