El sector de las ‘telecos’ crecerá un 2,8% hasta 2029 impulsado por la IA
Las operadoras deberán buscar otro esquema de negocio ante el estancamiento de ingresos de banda ancha y móvil, según un informe de PwC


El sector de las telecomunicaciones se encuentra actualmente en la antesala de una transformación profunda, marcada por una paradoja que define su realidad inmediata: la necesidad de gestionar un volumen de datos sin precedentes mientras busca nuevas fórmulas para rentabilizar sus masivas inversiones. Según se desprende del informe Global Telecom Outlook elaborado por la consultora PwC, la industria global camina hacia un horizonte de crecimiento moderado pero constante, con una previsión de aumento en sus ingresos que los llevará de los 1,15 billones de dólares registrados en 2024 hasta alcanzar los 1,32 billones de dólares (1,139 billones de euros) en 2029. Esta progresión, que representa una tasa de crecimiento anual compuesto del 2,8%, está íntimamente ligada al papel que la inteligencia artificial y la expansión de los centros de datos jugarán como nuevos motores de una maquinaria que, tras años de despliegue de infraestructuras básicas, busca ahora capturar el valor que circula por sus redes.
Esta etapa de crecimiento, sin embargo, no está exenta de desafíos estructurales que obligan a las operadoras a replantear su razón de ser. El fenómeno más evidente es el estancamiento e incluso el retroceso del ingreso medio por usuario, conocido técnicamente como ARPU. A pesar de que la sociedad consume más vídeo en alta definición, servicios digitales y aplicaciones de inteligencia artificial que nunca, la disposición de los clientes a pagar más por esta conectividad es limitada. Las previsiones indican que el ARPU móvil global caerá ligeramente, situándose en los 6,20 dólares (5,44 euros) para finales de la década, mientras que la banda ancha fija se mantendrá prácticamente plana. Esta situación pone de manifiesto que el modelo tradicional de ingresos por volumen se agota, obligando a las compañías a buscar la eficiencia interna mediante la automatización y la simplificación de sus carteras de productos para proteger unos márgenes de beneficio cada vez más presionados.
En este escenario de transición, según el informe, la inteligencia artificial no solo actúa como un factor de demanda, sino también como la palanca definitiva para la reinvención operativa de las empresas. La evolución hacia lo que ya se denomina como TechCOS —un modelo de operación nativo en inteligencia artificial— permite a las operadoras automatizar procesos complejos, anticipar incidencias en la red mediante el mantenimiento predictivo y planificar sus inversiones.
Aranceles e inversión
Esta transformación es vital para compensar el aumento de los costes de hardware, que se han visto agravados por el complejo panorama geoeconómico actual. El endurecimiento de los aranceles en mercados estratégicos como Estados Unidos, que podría elevar los costes de suministro de forma significativa —pasando de los actuales 76.000 millones de dólares (65.520 millones de euros) a una previsión de aumento de hasta 697.000 millones de dólares (600.000 millones de euros)—, añade una capa de incertidumbre que las telecos solo pueden combatir mediante una mayor resiliencia logística y el desarrollo de arquitecturas de red más densas y eficientes.
Paralelamente, el agotamiento del ciclo inversor masivo en fibra óptica y 5G está dando paso a un nuevo superciclo de inversión centrado en la infraestructura necesaria para sostener la era de la computación avanzada. Los centros de datos se han convertido en los nuevos nodos neurálgicos de la economía digital, y aquí es donde surge una oportunidad estratégica sin precedentes para las operadoras.
Los grandes proveedores de servicios en la nube y los inversores institucionales compiten por construir clústeres de computación, con iniciativas de escala global como el proyecto Stargate, valorado en 500.000 millones de dólares (431.000 millones de euros), o el Project Transcendence en Arabia Saudí, con una inversión de 100.000 millones de dólares (86.200 millones de euros). Las operadoras que logren posicionarse no solo como simples transportistas de bits, sino como socios clave en la interconexión de estos centros, podrán capturar una parte sustancial de la inversión que fluye hacia la economía de la inteligencia artificial, según la consultora.
Esta reorientación estratégica está impulsando a muchas compañías a adoptar modelos de negocio más especializados, conocidos como estructuras puretone (un solo negocio). Esta tendencia implica la separación clara de los activos de infraestructura, como las torres y la fibra, de las unidades orientadas al servicio al cliente o a las soluciones empresariales avanzadas. Al disgregar sus negocios, las operadoras ganan transparencia operativa y financiera, lo que les permite atraer capital especializado y reaccionar con mayor agilidad ante las demandas de un mercado fragmentado. En regiones como Europa y Oriente Próximo, esta especialización se combina además con una creciente demanda de soberanía digital, donde la nube local y las redes seguras se perciben como activos críticos para la seguridad nacional y la competitividad económica.
Para PWC, el futuro del sector hasta 2029 se definirá, por tanto, por la capacidad de las operadoras para equilibrar su papel de columna vertebral de la comunicación global con la necesidad de ser agentes activos en el ecosistema de la inteligencia artificial.
La integración de tecnologías como el network slicing en las redes 5G avanzadas y la expansión de la fibra hacia áreas de alto valor empresarial permitirán ofrecer servicios a medida para sectores como la salud, la logística o la industria pesada. En este contexto de nuevos servicios, las plataformas de IoT alcanzarán unos ingresos de 250.000 millones de dólares (215.500 millones de euros) en 2029, mientras que la conectividad básica de IoT generará menos de 10.000 millones de dólares (8.620 millones de euros) anuales.
Si bien el crecimiento de los ingresos puede parecer moderado en términos porcentuales, la transformación interna y el reposicionamiento hacia los centros de datos ofrecen una ruta clara para que las telecomunicaciones sigan siendo el pilar indispensable sobre el cual se construye la prosperidad de la era digital.