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Renfe lanza un pedido de trenes de alta velocidad por 1.300 millones y desafía el riesgo de subida de costes industriales

El conflicto en Oriente Próximo condiciona el encargo de 30 convoyes tras el precedente del impacto de la invasión de Ucrania en contratos con Talgo, CAF, Alstom y Stadler

El presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, el pasado mes de diciembre en su despacho en la sede de la operadora en Madrid.Andrea Comas

Dos meses después del siniestro ferroviario de Adamuz (Córdoba), en el que 46 personas perdieron la vida en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, la operadora pública Renfe anunció ayer el arranque del proceso para adquirir 30 trenes capaces de alcanzar los 350 kilómetros por hora. El presupuesto alcanza los 1.362 millones, pero el pliego ofrece margen para llegar a las 40 unidades y una inversión de 1.777 millones de euros. Ante el esperado concurso, que ha sido calificado por el Ministerio de Transportes como el mayor pedido en alta velocidad de la historia de Renfe, se ha cruzado el factor de incertidumbre de la guerra en Oriente Próximo y la posible escalada en los costes industriales. Un riesgo que los fabricantes van a calibrar al céntimo.

La operadora pública tiene urgencia por renovar su flota, incluyendo el mantenimiento, en plena crisis del sistema ferroviario entre incidencias y los recientes sucesos de Adamuz y Gelida (Barcelona). Como favoritos parten Siemens, con el modelo Velaro Novo, e Hitachi con el ETR 1000, ambos con posibilidad de atender los requisitos de Renfe. La española Talgo, por su parte, avanza en el diseño de una nueva plataforma que presentaría a un segundo concurso de la compañía dependiente del Ministerio de Transportes, con visos a disponer de convoyes adicionales de alta velocidad a más largo plazo, más allá de 2032.

La última compra para equipar la flota de AVE (ahora también el Avlo) se remonta a 2015 y 2016, cuando se encargaron a Talgo 30 trenes del modelo Avril en dos tandas, que hoy constituyen la serie 106 de Renfe. Ese material comenzó a operar en mayo de 2024 con más de dos años de retraso sobre la fecha prevista, ante lo que el fabricante español argumenta que se topó con la escalada de los precios industriales motivada por la pandemia y la invasión rusa de Ucrania. Del mismo modo, Renfe trata de garantizarse ahora un lote de trenes cuando se teme una crisis, aún de envergadura impredecible, por el conflicto en Oriente Próximo.

Talgo carga con una penalización de 116 millones por la demora en la entrega de los Avril y no fue capaz de arrancar compensaciones por sobrecostes ante la negativa de Renfe. Por ello, uno de los puntos críticos de la nueva licitación es el de la inclusión, o no, de la revisión de precios de materiales básicos de producción e incluso de la energía. Los trenes de alta velocidad se dirigirán a prestar servicios comerciales y Renfe carece de margen para tirar de los Presupuestos Generales del Estado, vía compensación de las obligaciones de servicio público (OSP), para pagar posibles sobrecostes en fábrica. Esa fórmula sí va a ser empleada para evitar pérdidas a Alstom, Stadler y CAF en el suministro de medio millar de trenes para servicios convencionales a partir de este 2026, cuyos presupuestos de fabricación se vieron disparados por la invasión rusa de Ucrania.

Dos opciones principales

La licitación del concurso de trenes fue sacada del orden del consejo de enero. Toda la atención de Renfe estaba centrada en resolver la crisis operativa en Rodalies y atender lo relacionado con el accidente en Córdoba, en el que uno de sus Alvia resultó directamente implicado tras el descarrilamiento previo de un convoy de Iryo. De hecho, uno de los trenes favoritos en este proceso, el citado ETR-1000 de Hitachi, integra la flota de Iryo y estuvo involucrado en la tragedia. La causa pudo deberse a una rotura de vía, según la hipótesis central que maneja la investigación técnica, y no a un fallo del material rodante.

Fuentes conocedoras de los detalles señalan que Renfe pretende tener cerrado el concurso a lo largo de este 2026. Tanto el ministro de Transportes, Óscar Puente, como el presidente de la operadora, Álvaro Fernández Heredia, han conocido de primera mano la oferta de Siemens e Hitachi Rail. Ambos también visitaron en diciembre la factoría del productor chino Changchun Railway Vehicle, filial de CRRC, tras lo que reivindicaron a la industria europea precios y tiempos de entrega más competitivos.

Los modelos aspirantes tendrán que operar en ancho estándar UIC (1.435 milímetros) e ir equipados con los sistemas de señalización y seguridad ERTMS/ETCS y ASFA. En el concurso se valorarán la oferta técnica, la económica y los servicios de mantenimiento. Para la operadora será esencial el plazo de fabricación y de disponibilidad de nuevas unidades. El contrato exigirá la entrega de los cinco primeros convoyes antes de 40 meses y de toda la flota antes de 78 meses desde la firma del pedido. Las condiciones establecerán un ritmo de suministro de un nuevo tren cada 45 días.

El ETR-1000 de Hitachi Rail rueda en España desde noviembre de 2022, cuando Iryo se estrenó como tercera operadora en la alta velocidad. Puente y Fernández Heredia mantuvieron una reunión en diciembre con la dirección del fabricante, en la planta italiana de Pistoria, para conocer si tiene disponibilidad para atender el concurso y los plazos de entrega que podría comprometer.

En agosto ya visitaron la fábrica de Siemens Mobility en Dusseldorf, donde constataron la disposición de la germana a competir por el pedido con la última versión del modelo Velaro Novo. Renfe cuenta entre su flota con 26 trenes con sello de Siemens, los Velaro E de la serie 103 entregados en 2007. El modelo estrella de la casa para la alta velocidad ha sido pedido en Estados Unidos, en la versión AP220, para la futura línea Brightline West, entre Las Vegas y Rancho Cucamonga (California).

De los 160 trenes de alta velocidad que circulan en España, 124 son de Renfe, que se ha visto obligada a recolocar convoyes a medida que han ido entrando en operación líneas como la Madrid-Galicia o las que conectan la capital con Asturias o Murcia. La nueva flota está llamada a dar respuesta al crecimiento de la demanda previsto para los próximos diez años.

Desde la compañía se explicó ayer que los trenes tendrán una capacidad mínima de 450 plazas e incluirán espacios accesibles para personas con movilidad reducida y para bicicletas, además de servicios de restauración como cafeterías.

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