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En colaboración conLa Ley

Del balón Spalding al parqué de último diseño: el baloncesto conquista la propiedad intelectual

La NBA, la mayor liga del mundo, ha registrado 268 marcas en la Euipo; las competiciones europeas suman una treintena de activos protegidos

Anton Vierietin (Getty Images)

El baloncesto ha sido, desde sus orígenes, un laboratorio ina­gotable de ideas… y de derechos. Una de sus primeras innovaciones llegó con el balón sin costuras desarrollado por Spalding en 1929, diseñado para mejorar el agarre y su durabilidad. Este deporte ha generado una invención tras otra: desde pavimentos especiales antilesiones hasta tableros irrompibles, aros retráctiles o sensores que recogen estadísticas en tiempo real para entrenadores, locutores o fanáticos.

La innovación, sin embargo, no agota la posesión en el campo de la oficina de patentes: también anota y monetiza a través de marcas, diseños y licencias. En ese terreno, la NBA actúa como referente global: desde 1996 ha presentado más de 300 solicitudes y hoy cuenta con 268 marcas registradas en la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (Euipo). Bajo ese paraguas conviven signos denominativos y figurativos, lemas o presentaciones gráficas.

La liga norteamericana tiene, además, una singularidad frente a otras competiciones vecinas. “Todos los logotipos de los equipos de la NBA pertenecen a la propia NBA, a diferencia de los equipos europeos, cuyos logotipos son propiedad de los clubes”, señalan desde la oficina europea. Así, la competición ha registrado diseños como su icónico logotipo, los nombres de las franquicias, los uniformes e incluso expresiones como “NBA Finals” o “All Star Game”, con el objetivo de evitar usos no autorizados y generar ingresos.

Los jugadores, por su parte, han dejado de ser únicamente atletas para convertirse en titulares de sus propias marcas. Ahí están los expedientes de Giannis Antetokounmpo (ocho registros), Luka Doncic (cinco), Dennis Schröder (dos) o los hermanos Gasol, que, aunque ya están retirados, también cuentan con varias marcas registradas en la Euipo.

Bajo esos títulos han protegido nombres, firmas, iniciales, apodos y logotipos personales; activos que conviven con los de liga y franquicias mediante acuerdos de licencia. “Este derecho exclusivo no solo protege su identidad comercial, también les brinda el control sobre su explotación económica asegurando así ingresos continuos que van más allá de su carrera deportiva, incluso después de su retirada”, indica Blanca Palacín, abogada asociada del área de marcas de Elzaburu.

Ligas europeas

El furor de la NBA por proteger sus activos ha incitado a las competiciones europeas a blindar sus marcas, “asegurando la exclusividad de derechos y evitando el uso no autorizado de los mismos (como el streaming ilegal o la venta de productos falsificados)”, apunta Palacín. Sin ir más lejos, la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA) ya ha registrado cerca de una treintena de marcas. La primera de ellas fue el logotipo Eurostars, hoy caducado.

Desde entonces, la FIBA ha protegido eslóganes, logotipos y mascotas vinculados a sus grandes competiciones en todo tipo de merchandising, que abarca videojuegos, calzado o gafas de sol. La tendencia sigue viva con registros recientes como el de la marca “Somos baloncesto” en julio, un medio de comunicación sobre noticias de la competición.

Incluso los trofeos se conciben como activos registrables. El Trofeo Naismith, que corona al campeón del Mundial FIBA, o la Copa del Mundo están protegidos como marca en la Europa. En paralelo, grandes organizaciones continentales como EuroLeague consolidan su identidad mediante múltiples signos registrados que sostienen su presencia en el mercado.

En España, sin embargo, la tendencia no muestra el mismo dinamismo que en el resto de Europa. “No parece que haya un especial comportamiento que difiera del resto de marcas, tanto de productos como de servicios”, señalan desde Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM). “La tendencia de las solicitudes de registro ha resultado en números globales ascendente, al igual que ha ocurrido en general con el resto de signos distintivos”, explican. Según su base de datos, desde el 1 de enero de 2018 hasta la actualidad se han solicitado 151 con el término “basket” y 40 con el concepto “baloncesto”.

“Sin duda, el baloncesto se ha convertido en una auténtica industria de propiedad intelectual”, afirma Palacín. La explotación de estos derechos en diferentes plataformas –ya sea en videojuegos, camisetas o pegatinas– “demuestra que el baloncesto trasciende lo deportivo para convertirse en un negocio global basado en la creación y gestión de propiedad intelectual”, concluye la experta.

Los activos más valiosos

Derechos audiovisuales. Los derechos de transmisión de partidos y contenidos relacionados son una fuente clave de ingresos. Se protegen mediante derechos de autor y contratos de explotación. La NBA cedió sus derechos televisivos a ESPN, Amazon y NBC por 76.000 millones de dólares en 11 años.

Patrocinio. El patrocinio es otro pilar del negocio. La NBA cerró la temporada 2024-2025 con 1.620 millones de dólares en ingresos por patrocinio de equipos, según SponsorUnited. Esto supone un crecimiento del 8% interanual y del 91% en cinco años. En España, la Liga Endesa alcanzó unos ingresos de 70 millones de euros, según el XVIII Barómetro de Patrocinio Deportivo.

Tecnología. El uso de datos, big data y herramientas de análisis ha ganado peso en el baloncesto. Estas tecnologías mejoran el rendimiento y la experiencia del aficionado, pero también generan activos valiosos. Por ello, según Blanca Palacín, abogada asociada del área de marcas de Elzaburu, “requieren protección jurídica frente a usos no autorizados o robo de información, principalmente mediante licencias, derechos de autor y normativa de protección de datos”.

Marcas. Registrar una marca de baloncesto es jugar en ataque y defensa. Se protege la identidad y, al mismo tiempo, se monetiza y tiene tanto peso en el negocio. Como recuerda Blanca Palacín, “la comercialización de marcas deportivas es una fuente clave de ingresos”. De hecho, la NBA ha incorporado 450 marcas nuevas esta temporada, según SponsorUnited. En total, la liga trabaja con más de 1.700 marcas.

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