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Oracle se dispara tras batir previsiones y elevar sus ventas gracias al impulso de la IA

El tirón de la nube y los contratos vinculados a la nueva industria impulsan las cuentas de la empresa de Larry Ellison, pese a las dudas del mercado por el gasto en centros de datos

Logo de Oracle. REUTERSBrendan McDermid (REUTERS)

La carrera por la inteligencia artificial está obligando a las grandes tecnológicas a gastar como nunca. Y ese esfuerzo empieza a despertar recelos en los mercados. Tras años en los que la abundante liquidez fue una de las señas de identidad de las grandes tecnológicas, muchas compañías se ven ahora obligadas a endeudarse para financiar la construcción de gigantescos centros de datos, la infraestructura imprescindible de la nueva fiebre del oro digital.

Una de las empresas que más dudas suscita es Oracle, cuyos resultados se han convertido en un termómetro del sector. La compañía que preside Larry Ellison —uno de los hombres más ricos del mundo y cercano al presidente Donald Trump— presentó unos ingresos en la nube mejores de lo esperado y proyectó fuertes ventas para los próximos meses, una señal que el mercado interpreta como prueba de que está cumpliendo con su enorme cartera de contratos vinculados a la inteligencia artificial. En las operaciones posteriores al cierre, sus acciones lo celebra con subidas de más del 9%. Desde los máximos registrados el pasado septiembre, la compañía siguen acumulando un descenso del 50% en Bolsa.

En el tercer trimestre de su ejercicio fiscal, cerrado el 28 de febrero, Oracle aumentó sus ingresos un 22%, hasta los 17.200 millones de dólares (14.885 millones de euros), mientras el beneficio por acción alcanzó los 1,79 dólares. Ambas cifras superaron las previsiones del mercado, que esperaba un beneficio de 1,70 dólares por título y unos ingresos de 16.900 millones.

Pero lo que más ha gustado a los inversores son los datos del negocio de infraestructuras, uno de los segmentos más vigilados del sector. Los ingresos de esta división se dispararon un 84%, hasta los 4.900 millones de dólares (4.240,6 millones de euros). Aunque el consenso de Bloomberg era optimista, la compañía ha superado con creces las previsiones que apuntaban a un crecimiento del 79%.

Oracle, conocida por su software de base de datos, está inmersa en una profunda transformación y no está dispuesta a quedarse atrás en la carrera de la IA. “La demanda de computación en la nube para el entrenamiento y la inferencia de IA sigue creciendo más rápido que la oferta”, señaló la compañía en el comunicado. “Además, algunos de los mayores consumidores de capacidad de nube para IA han reforzado recientemente de forma sustancial su posición financiera. Estas dinámicas de mercado permiten a Oracle cumplir con holgura —y probablemente superar— nuestra previsión de crecimiento de ingresos para el ejercicio fiscal 2027 y más allá”, remarcan. La compañía lanza un órdago al mercado y, después de superar las previsiones, ahora estima que sus ingresos totales alcancen los 90.000 millones de dólares (77.888 millones de euros) en el ejercicio fiscal que comienza en junio, frente a los 86.700 millones (75.032,5 millones de euros) que esperaban los analistas.

Pero más que las cifras y las previsiones, lo que el mercado está mirando ahora son los datos referentes a la inversión. En un contexto marcado por la carrera por dominar la nueva industria, el mercado ya especula con que las grandes tecnológicas podrían destinar este año hasta 700.000 millones de dólares a la inteligencia artificial (605.798 millones de euros). De momento van camino de ello. A los 650.000 millones (562.527 millones de euros) comunicados por Microsoft, Alphabet, Meta y Amazon se suman los 50.000 millones (43.271 millones de euros) anunciados por Oracle el pasado febrero. En el trimestre, el gasto en centros de datos fue de 18.600 millones (16.097 millones de euros), por encima de los 14.000 millones (12.116 millones de euros) previstos por el mercado.

Las grandes tecnológicas sostienen este esfuerzo inversor sobre la base de beneficios futuros. Un indicador clave de esa expectativa son las llamadas obligaciones de ejecución, que miden el valor total de los contratos ya firmados con clientes, pero cuyos servicios todavía no se han prestado ni contabilizado como ingresos. En el caso de Oracle, esta cartera alcanzó los 553.000 millones de dólares (478.580,7 millones de euros), frente a los 523.000 millones (452.618 millones de euros) del trimestre anterior. Buena parte procede de grandes contratos de inteligencia artificial en los que los clientes financian por adelantado la compra de semiconductores y capacidad de computación.

En otras palabras, el crecimiento de la compañía descansa en una montaña de pedidos que deberá ejecutar en los próximos años, un colchón que da visibilidad al negocio, pero que también obliga a mantener el ritmo de inversiones.

Mientras las grandes tecnológicas siguen volcadas en inversiones millonarias para desarrollar la inteligencia artificial, los recortes de plantilla se multiplican en el sector. La semana pasada, Bloomberg adelantó que la empresa de Larry Ellison prepara miles de despidos para contener costes. La compañía ya ha cuantificado ese ajuste y prevé destinar 1.600 millones de dólares (1.384,7 millones de euros) a reestructuración, el mayor plan de este tipo en su historia.

La carrera por la inteligencia artificial ha abierto una nueva era para las grandes tecnológicas. Pero también inaugura una etapa en la que las promesas de crecimiento tendrán que demostrar que pueden sostener el peso de inversiones cada vez más colosales. La última palabra la tendrá el mercado. Mañana los inversores pondrán nota a las cuentas de Oracle en unas Bolsas dominadas por la incertidumbre y por la guerra en Oriente Próximo. Las buenas previsiones podrían ofrecer algo de alivio a un mercado castigado por las malas noticias.

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