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El Santander y el BBVA calculan una exposición a la crisis del crédito privado inferior al 1%

El mercado considera que los vínculos de las entidades españolas con el fenómeno es “limitado”

Sede de BlackRock en Nueva York.Carlo Allegri (REUTERS)

El mercado tiembla ante la posibilidad de que los tambores de crisis del mercado privado vuelvan a arrasar al sector financiero. Una posibilidad ante la que los bancos españoles ya se han puesto en guardia al punto de que, en reuniones con analistas, han detallado su eventual impacto. Sería muy limitado. El Santander asegura que su exposición al mercado privado alcanza el 1% del crédito, mientras que el BBVA afirma cuenta con una exposición a sponsor financieros (fondos) inferior al 0,5% del riesgo del grupo.

Durante los últimos años, el crédito privado se ha revelado como una fórmula ideal para que las empresas diversificasen el acceso al crédito. En vez de depender únicamente de la financiación bancaria, como sufrieron las compañías durante la Gran Recesión, los fondos de deuda les ofrecían una nueva vía. Aunque habitualmente ofrecen préstamos más caros que la banca tradicional, presentan estructuras más flexibles, lo que llevó a un número creciente de empresas a recurrir a sus soluciones o a una combinación con las bancarias.

Poco a poco, han ido comiendo terreno a la banca tradicional, también en Europa y España, cuando en EE UU eran fórmulas ya muy extendidas desde hace tiempo. El problema ha venido cuando los participantes de estos fondos de deuda han solicitado recuperar su dinero y las inversiones que subyacen no tienen esta liquidez. Estos vehículos se comercializaron en un principio como con una duración estipulada, momento hasta el que no podía recuperarse el dinero. En los últimos tiempo se abrieron fórmulas con ventanas de liquidez que faciiltaban los reembolsos. Es lo que ha provocado el estallido.

El seísmo comenzó con la firma Blue Owl. Tras una avalancha de solicitudes de repago a finales de febrero en uno de sus fondos abiertos a minoristas —por el temor a la exposición de estos vehículos a compañías de software que se pueden ver afectadas por la IA— cerró el vehículo con 1.400 millones de dólares en créditos y comenzó su liquidación ordenada. Esto provocó un efecto dominó. Le siguió BlackRock, con un producto con 26.000 millones de dólares en el que se solicitaron reembolsos por casi el 10% —y limitó la distribución al 5%—, y más tarde le han seguido otras firmas, como Morgan Stanley o la gestora Cliffwater.

El temor de los inversores es que la mancha de aceite vaya extendiéndose y afecte a empresas en las que participen estos fondos de forma conjunta con los bancos. En concreto, que los fondos de deuda estén liquidando las posiciones que reclaman los partícipes con financiación bancaria. Y así las fichas de dominó vayan cayendo, como ocurrió en 2008, y que esto se lleve por delante al sector financiero de todo el mundo.

Los bancos españoles presumen de una exposición mínima a este fenómeno. Solo preocupan los casos del Santander y el BBVA, por presentar divisiones de banca de inversión de mayor tamaño y estar más internacionalizados, mientras que el mercado considera que el papel de los bancos más nacionales es más residual. En este contexto, los dos grandes bancos han intentado tranquilizar al mercado en las últimas semanas.

En cuanto al Santander, la entidad ha explicado a los analistas que la exposición del banco al mercado privado (dentro del cual está incluido el crédito privado) es inferior al 1% del crédito total del grupo, lo que incluye unos 2.000 millones de crédito privado. Así lo explicó también el director financiero del grupo, José García Cantera, en una entrevista con Bloomberg, donde consideró esta exposición como “insignificante”. “Si bien reconocieron que el rápido crecimiento de los mercados de crédito privado podría dar lugar a pérdidas puntuales en algunas partes del sector, la dirección subrayó que la exposición de Santander sigue siendo reducida en comparación con sus pares, incluso bajo escenarios de estrés severo”, afirma un reciente informe de Barclays al respecto. Destaca también el bajo coste de crédito en su banca de inversión, en el 0,15%.

Es cierto que el Santander ha aparecido como una de las firmas afectadas por dos de los últimos grandes pinchazos corporativos recientes. Se trata de las quiebras de First Brands, un fabricante estadounidense de componentes de automoción, la empresa de compraventa de automóviles Tricolor y el bróker hipotecario británico MFS. Son lo que la propia presidenta, Ana Botín, describió como “medusas”: “Yo lo veo más como medusas en la playa. Aún así, te metes en el agua. A veces te pican un poco, pero si tienes cuidado, no importa. Aún así, puedes nadar”.

Calmar a los inversores

El caso del BBVA es mucho más limitado. El banco intentó calmar a los inversores en una reciente reunión con analistas, en la que la directora financiera, Luisa Gómez Bravo, el responsable de banca de inversión, Javier Rodríguez Soler, y el responsable de México, Eduardo Osuna, explicaron los planes de la entidad en ese país y en el segmento de empresas.

En la cita, aseguraron que la exposición del banco a los fondos (o sponsors financieros) correspondía con el 0,5% del riesgo total del grupo. Esta cifra incorpora el crédito privado, que representa un montante pequeño de ella, según indican fuentes del banco. Incorpora también los préstamos a empresas de private equity y, fundamentalmente, financiaciones a proyectos respaldados por estos fondos.

Un informe de JP Morgan apunta a que el 80% del crédito de la banca de inversión del BBVA tiene grado de inversión, con la mitad de la exposición procedente de financiación de proyectos y Latinoamérica y la otra mitad a clientes con “una relación muy fuerte” con el banco y que dos tercios del libro de crédito en EE UU es con empresas. “El BBVA trabaja con fondos en un modo muy selectivo, complementando el servicio de los grandes bancos de inversión”, señala.

La situación, en cualquier caso, ha encendido las alarmas de los reguladores. El Banco Central Europeo (BCE), según ha publicado Expansión, iniciará una revisión en los balances de los bancos para estudiar la calidad de los créditos al sector del crédito privado. Planea preguntar a los bancos por detalles de sus préstamos con estas firmas.

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