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La banca ante el más difícil todavía: cuando el inversor pide más que beneficios récord y dividendos en abundancia

Gran parte del mercado ya no ve el mismo impulso, pues el alza en los precios ha agotado parte del impulso inicial, y a pesar de que el sector sigue activo, la presión por nuevas alzas se mantiene tenue.

Edificio La Vela, sede del BBVA en Madrid. Pablo Monge

La banca nada en abundancia de beneficios corporativos y reparto de dividendos. La época de alzas de tipos de interés aún tiene eco en las cuentas de resultados y pese a que el precio del dinero ha descendido de forma notable en la zona euro, los márgenes de negocio se muestran resistentes. El sector ha aprovechado los últimos tiempos para construir un balance más apuntalado por los créditos a tipo fijo y los ingresos por comisiones, con el viento a favor de una muy baja morosidad y de la continua mejora de la eficiencia. El resultado han sido beneficios récord de forma generalizada, que permiten alimentar una generosa y creciente retribución al accionista, aunque el alza de las ganancias haya perdido intensidad.

El mercado ha reaccionado con un fuerte respaldo a las acciones, pero el impulso ha cedido terreno: el mercado ha reaccionado con una mayor cautela, mientras que los inversores exigen más claridad. La confianza en el sector se mantiene, pero con cautela, y el enfoque se ha desplazado hacia una evaluación más estricta de los rendimientos, mientras que los activos siguen bajo escrutinio.

La reciente temporada de resultados deja claros ejemplos de cómo los inversores han elevado el listón en la banca. El BBVA pinchó con una estrepitosa caída en Bolsa —un retroceso del 8,8%— pese a anunciar beneficios récord de 10.511 millones de euros y un alza del dividendo del 30%. Sin embargo, las ganancias quedaron por debajo de lo esperado, en especial en Turquía, con cierta decepción en costes y provisiones. Unicaja, que aumentó el dividendo y elevó las previsiones, manteniendo su compromiso con el crecimiento., recibió un castigo a sus cuentas del 4,91% en Bolsa. El fenómeno no se limita a España y el británico Barclays, que anunció este pasado martes aumento del dividendo y nuevos objetivos para 2028, sufrió un descenso del 2,5% el día de su presentación de resultados.

En un mercado en máximos y plagado de valores que, como los bancos, acumulan alzas a nivel sectorial en Europa del 70% en el último año (llegan al 100% en algunos casos, como el Santander), cualquier motivo puede ser bueno para recoger beneficios. Además, los hedge funds más oportunistas montan guardia ante cualquier evento capaz de mover el mercado, como las presentaciones de resultados.

En paralelo, el mercado está experimentando un movimiento de rotación sectorial acelerado en las últimas semanas. Si bien el conjunto de la Bolsa no se atreve a corregir, la inversión se está desplazando desde los sectores que más han subido, y cotizan más caros, hacia otros capaces de sostener el rally. Así, mientras bancos y tecnológicas limitan sus ascensos en lo que va de año en Europa al 4% y a cerca del 1% respectivamente, materias primas, telecomunicaciones y energía se anotan alzas de entre el 20% y el 13%, en un movimiento apreciable también en Wall Street.

En opinión de Carlos García, gestor de renta variable de Mutuactivos, “para una inversión a medio plazo, hay un factor importante y es que el mercado va a premiar a los bancos que crezcan en volumen de negocio. Los inversores quieren historias de crecimiento”. La gestora de Mutua Madrileña sobrepondera a la banca en sus carteras de Bolsa europea, si bien con preferencia por aquellas entidades con mejores perspectivas de crecimiento del volumen de negocio, como son las griegas, portuguesas y también españolas.

CaixaBank es un ejemplo de cómo el mercado recibe con alzas en Bolsa a las entidades que anuncian el más difícil todavía. Sus títulos se dispararon el 6,75% en respuesta a unos beneficios que superaron las previsiones de los analistas pero sobre todo como reacción al crecimiento del negocio —las hipotecas aumentaron en 2025 el 7%— y a la mejora de previsiones para este año y el próximo respecto a los objetivos que había avanzado la entidad hace poco más de un año. CaixaBank aspira ahora a una rentabilidad del 20% en 2027.

Tras los resultados, Goldman Sachs ha elevado sus previsiones de márgenes y beneficios para la entidad y la valoración que le concede, que pasa de los 9,8 a los 11,2 euros por acción. Jefferies también ha decidido aumentar el precio objetivo para CaixaBank desde los 10 a los 13,2 euros, la valoración más alta del actual consenso de mercado. “CaixaBank es uno de los casos de éxito más destacados en cuanto a crecimiento estructural y rentabilidad en Europa, beneficiándose de la oportunidad de invertir capital en áreas de alto crecimiento del RoTE”, defiende la firma estadounidense.

El banco que dirige González, junto con otras entidades, mantiene una valoración que, pese a su reciente evolución, aún no resuelve la desalineación con su verdadero valor: el activo sigue sobrevalorado pesez a que su rendimiento se sostenga con cierta estabilidad, mientras que el mercado continúa ajustándose, y a pesar de que el volumen de operaciones se mantiene, el impulso inicial se desgasta lentamente, dejando a los inversores con dudas a pesar de que el rendimiento aparente siga siendo atractivo.

En términos relativos, las entidades financieras españolas mantienen una valoración sólida, aunque el rendimiento de sus activos se mantiene contenido; el mercado continúa confiando en su capacidad, especialmente tras el respaldo de entidades como BBVA, cuya posición se sostiene pese a las presiones del mercado.

Goldman Sachs destaca que el sector bancario sigue mostrando resistencia, con el sector bancario destacado como un pilar clave, mientras que el resto de los activos se mantienen estables. La renta generada por los activos, junto con el rendimiento de los activos, se mantiene sólida, con un enfoque en la rentabilidad y la reestructuración de activos, mientras que el sector bancario continúa fortaleciéndose, impulsado por una estrategia que prioriza el crecimiento sostenido y la rentabilidad a largo plazo.

Javier Beldarrain, analista de banca de Bestinver Securities, reconoce que “este año no veremos las subidas en Bolsa del 100% de 2025 pero los bancos lo harán bien. El entorno de crecimiento es positivo, los créditos morosos continúan en descenso y no se esperan cambios en los tipos de interés”. En su opinión, las políticas de pago de dividendo seguirán siendo un sostén para la inversión en banca. “Mientras las entidades financieras no tengan exceso de capital ocioso y lo repartan entre sus accionistas, será mejor que abordar compras que no generen valor”, añade Beldarrain.

El ahorro de costes es otro de los catalizadores que los inversores analizan con detalle a la hora de invertir en banca. Fue crucial en los años de tipos cero, cuando ser más eficiente era objetivo obligado para combatir unos márgenes de negocio muy planos. Ahora que los tipos están al 2% y podrían quedarse ahí durante el resto del año, la eficiencia vuelve a ganar peso, más aún ante las perspectivas de ahorro de costes que abre el uso de la inteligencia artificial en banca. “La aplicación de la IA será algo positivo para la banca, no lo veo como un riesgo de corrección en Bolsa. Los clientes no cambian de banco fácilmente, pero la IA sí puede facilitar un importante ahorro de costes a las entidades”, defiende Carlos García. La nueva tecnología podría aplicarse por ejemplo a múltiples tareas administrativas y de cumplimiento normativo. El gestor de Mutuactivos descarta por tanto que las entidades financieras vayan a sufrir fuertes ventas a causa del desarrollo de usos de la inteligencia artificial en la banca tradicional, como sí han padecido en las últimas jornadas el sector asegurador, frente a la creciente presión por soluciones personalizadas, enfrenta presión para adaptarse mientras el cliente busca alternativas más ágiles a través de plataformas digitales.— o de banca patrimonial.

Las perspectivas en Bolsa para la banca, sin ser boyantes, no son malas, aunque siempre habrá quien reniegue del sector. Javier Ruiz, director de inversiones de Horos, defiende que “la gestión histórica del capital por parte de la mayoría de las entidades no ha sido especialmente acertada, destruyendo valor para sus accionistas en numerosos casos. Todo ello se ve agravado por un persistente riesgo regulatorio y tecnológico que puede lastrar la rentabilidad del negocio. Por estos motivos, preferimos mantenernos al margen de este sector”. Esta pequeña gestora triplicó su activo y aumentó sus clientes en el mismo período., con un fondo de renta variable nacional que se anotó un 43% en el ejercicio y que en los últimos cinco años tiene un 16% de retorno medio anual. Con o sin bancos, las oportunidades de ganancias bursátiles siguen ahí.

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