La bazuca presupuestaria podría evitar un mundo sin empleo debido a la IA
Aunque es poco probable un apocalipsis laboral, preocupa que las autoridades no parezcan más dispuestas a evitarlo

La Bolsa está en pánico por el impacto de la IA en el empleo. Recuerda a la falacia del volumen de trabajo de la Economía del instituto: aunque la tecnología perturbe los sectores, los consumidores dispondrán de bienes más baratos. Con el tiempo, el ahorro se gasta en otros ámbitos, y se crean nuevos empleos. Pero, aunque la histeria sea exagerada, hay motivos para la inquietud.
Hay indicios de un daño moderado de la IA en el empleo. La preocupación de los inversores se ha agravado a raíz de un texto de Substack de Citrini Research, en el que se plantea una “crisis de inteligencia” en 2028: si podría provocar un colapso del gasto que hundiera los beneficios en todos los sectores de consumo. El impacto en el PIB podría durar porque, incluso si los comercios también adoptaran la IA y los trabajadores pasaran a la economía de plataformas, la actividad se volvería más capitalista y las ganancias se inclinarían aún más hacia los ricos, que gastan menos en términos relativos que la clase media.
Esto se hace eco de las teorías subconsumistas, como la de Rosa Luxemburg. Pero, históricamente, las crisis tecnológicas han impulsado el PIB. Incluso si la IA destruyera empleo a una escala sin precedentes, eso implicaría una fuerte caída del coste de bienes y servicios, lo que elevaría los ingresos reales. También podría hacer que los empleos restantes fueran más estables, mejor pagados y más prestigiosos, incluso los de la economía de plataformas.
Es clave señalar que, a diferencia de los avances científicos, el dinero se puede crear de la nada. En la pandemia, el paro y la producción se recuperaron deprisa por los estímulos. La lección debería haber sido que la falta de demanda se puede gestionar con políticas eficaces. Eso parece ahora descartado. La inflación post-2022 ha vuelto a autoridades y votantes contra las políticas fiscales activistas. Los déficits siguen altos porque los Gobiernos carecen del capital político necesario para subir los impuestos. Pero la voluntad de ampliarlos para contrarrestar una amenaza difusa y lenta –a diferencia del covid– probablemente será limitada. Y los bancos centrales mantienen altos los tipos, dando prioridad a evitar otro error de inflación, mientras tratan de adelantarse al empeoramiento del empleo. Aunque es poco probable un apocalipsis laboral, preocupa que las autoridades no parezcan más dispuestas a evitarlo.
Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías