Las dudas del inversor en renta fija ante la inestabilidad geopolítica
Las gestoras están pendientes de la duración de la guerra en Oriente Próximo para mover o no la cartera en busca de una combinación equilibrada entre alta calidad, sectores y regiones menos afectadas. Los bonos soberanos pierden su tradicional papel como activo refugio


El ataque de Estados Unidos e Israel a Irán ha revertido la tendencia alcista que los mercados venían mostrando desde comienzos de año. De hecho, desde el 28 de febrero, “todas las tipologías de fondos, con la única excepción de los monetarios, ofrecen rentabilidades negativas”, señala el responsable de comunicación de VDOS, Sergio Ortega, con datos a 10 de marzo.
Lo cierto es que la inestabilidad geopolítica y la inflación, que vuelve a estar entre las mayores preocupaciones de los inversores, se sitúan ya como los principales riesgos para los mercados, desplazando los temores por una p osible burbuja en las compañías de tecnología, especialmente las dedicadas a inteligencia artificial, debate que lleva meses moviendo el mercado. Ante ese escenario, los expertos han empezado a examinar sus carteras.
“Creo que es justo decir que los inversores no han cambiado su asignación de activos de forma significativa... Todavía”, indica Julien Dauchez, jefe del grupo de soluciones para clientes en Natixis IM. En su opinión, se han producido algunas recogidas de beneficios marginales, en particular en los segmentos de los mercados de renta variabl e que han obtenido buenos resultados en los últimos meses, caso de Europa, Japón y Corea, “pero los ingresos se han invertido en efectivo y no en bonos del Estado, que se han vendido debido a los temores de inflación, excepto en los países emergentes (China e India en particular)”.
Así parece ser, según los expertos en renta fija consultados, que, en general, se resisten a hacer cambios en sus carteras a la espera de ver la duración de la guerra en Oriente Próximo.
En Flossbach von Storch, por ejemplo, no son muy partidarios de hacer movimientos en su asignación de activos porque creen que el conflicto no se alargará mucho y mantienen una sobreponderación en títulos empresariales de alta calidad denominados en euros. “El rendimiento adicional que se puede asegurar con bonos corporativos sólidos frente a los soberanos no debe subestimarse y ha subido aún más con la reciente volatilidad del mercado”, apunta Frank Lipowski, gestor del fondo FvS Bond Opportunities.
Más prudencia
Más allá de este tipo de activo, siguen viendo valor en los bonos ligados a la inflación “en el tramo muy largo de la curva. Tras los últimos movimientos quizá resulten algo menos atractivos, pero en términos relativos siguen siendo muy interesantes”, añade Lipowski.
También Guilhem Savry, responsable de análisis estratégico en Edmond de Rothschild, explica que en renta fija mantienen una asignación estratégica a corporativos “y una posición infraponderada a los soberanos, ya que los altos niveles de deuda pública son una carga y el conflicto en Irán está alimentando las expectativas de inflación”.
De hecho, en Aberdeen Investments han observado que los bonos del Tesoro no están jugando su papel tradicional de activo refugio en momentos de incertidumbre en los mercados. Es más, en medio de la actual volatilidad geopolítica, los rendimientos de los del Estado han aumentado junto con los precios del petróleo. Según Luke Hickmore, director de inversiones de renta fija de Aberdeen Investments, en el pasado, “las crisis geopolíticas solían provocar una bajada de los rendimientos, ya que los inversores se apresuraban a adquirir deuda pública. Esta vez es diferente. La crisis se debe a los precios de la energía y a la inflación, no a un colapso de la demanda”.
Por su parte, Raphaël Thuin, responsable de mercados privados de Tikehau Capital, admite que las tensiones geopolíticas actuales les están llevado a adoptar un enfoque algo más prudente en las carteras y a no acelerar con nuevas compras: “La corrección actual sigue siendo limitada, las valoraciones continúan elevadas y el mercado permanece vulnerable, por lo que preferimos mantener un planteamiento selectivo y paciente”.
A tener en cuenta
Encuesta a gestores. La encuesta global de gestores de Bank of America de marzo refleja un claro giro hacia la cautela en los mercados. La liquidez media en cartera sube al 4,3%, frente al 3,4% del mes anterior, el mayor aumento desde 2020. Al mismo tiempo, el optimismo sobre el crecimiento global se desploma: el saldo neto de gestores que espera una mejora de la economía cae del 39% al 7%. Además, un 45% neto anticipa un repunte de la inflación en los próximos 12 meses. En este contexto, la geopolítica emerge como el principal riesgo para los mercados y el crédito privado es señalado como posible foco de estrés financiero sistémico.
Visión del sector español. Las conclusiones de la XVI Encuesta a Gestoras de Fondos del Observatorio Inverco, presentadas antes del inicio de la guerra en Irán, son bastante optimistas para 2026. De hecho, el 100% de las gestoras consultadas prevé que el ejercicio cierre con suscripciones netas positivas. Un 12% considera que volverán a superarse los 30.000 millones de euros –como ocurrió en 2025, cuando se registraron más de 32.000 millones– y un 59% espera suscripciones de entre 20.000 y 30.000 millones de euros a lo largo de 2026. Por tipología de activos, la renta fija se posiciona como la categoría con mayores perspectivas de captación de flujos en 2026 (41%), seguida de la renta fija mixta (18%) y de los fondos garantizados y de rentabilidad objetivo (12%).
JP Morgan AM. Ha sorprendido el reciente cambio de estrategia de JP Morgan Asset Management. Según explican en la entidad, tras varios años en los que las carteras han estado fuertemente inclinadas hacia la renta variable, el mercado de bonos vuelve a ofrecer rendimientos atractivos y un papel importante como elemento de diversificación. El equipo de JP Morgan está invirtiendo en distintas áreas del mercado crediticio, incluyendo bonos corporativos con grado de inversión, deuda de alto rendimiento en determinados segmentos y títulos de crédito. Sin embargo, la gestora se mantiene infraponderada en bonos del Tesoro, ya que considera que el crédito ofrece una relación rentabilidad-riesgo más interesante en el entorno actual.
Alex Rohner, estratega de renta fija, y Wernhard Kublun, especialista de inversiones, de J. Safra Sarasin Sustainable AM, creen que las mejores oportunidades ajustadas a riesgo pueden estar “en vencimientos intermedios y una combinación equilibrada entre renta fija de alta calidad y crédito, segmento en el que mantenemos una asignación neutral. Estamos posicionando la duración dentro de los bonos de mayor calidad, mientras mantenemos una preferencia por vencimientos más cortos en crédito”.
Por sectores, en J. Safra Sarasin Sustainable AM consideran que, en el contexto de la actual incertidumbre geopolítica, tiene sentido rotar hacia entidades financieras de mayor calidad y hacia el sector energético fuera del golfo Pérsico. “Al mismo tiempo, estamos reduciendo exposición a valores de consumo discrecional ante la persistencia de presiones inflacionistas. Estos sectores son más vulnerables a una desaceleración económica y a cambios en el comportamiento del consumidor en el contexto actual”.
También hay que tener en cuenta que no todos los mercados afrontan los mismos riesgos. “Economías con mayor soberanía energética, determinados mercados emergentes con fundamentales más sólidos o algunos emisores menos expuestos al foco directo de los conflictos occidentales pueden aportar diversificación adicional a una cartera global de renta fija”, apunta Claudia Casco, gestora de fondos de Miralta AM.
Sin embargo, muchos inversores en fondos se preguntan cómo podrían aprovechar el actual escenario para mejorar la rentabilidad de sus inversiones aprovechando posibles oportunidades.
Javier Turrado, director comercial de Bankinter Gestión de Activos, recomienda en líneas generales tener el dinero trabajando y generando rentabilidad. “La liquidez la dejaríamos reducida a la mínima expresión por necesidades de corto plazo y para aprovechar oportunidades en mercado”. Para el resto, propone combinar fondos de renta fija a corto plazo, con fondos de duraciones medias (dos o tres años) y más centrados en crédito que en Gobiernos. “A priori, el crédito estaría centrado en una buena calificación crediticia porque pensamos que la inversión en crédito de alto rendimiento supone excesivo riesgo y para asumir riesgo preferimos hacerlo mediante la renta variable”, detalla.
Aquellos fondos con mayor duración son los que mayor rentabilidad pueden aportar “si el conflicto se resuelve en tres o cuatro semanas y volvemos a la situación anterior al inicio de la guerra, dado que es uno de los activos que más sufrido en estos primeros días”, reflexiona Ismael García Puente, director adjunto de estrategia de inversión de Mapfre AM.
Fondos a corto plazo o monetarios para resguardarse de la crisis
¿Cómo protegerse de la inestabilidad que ha contagiado al mercado? Esa es la gran pregunta que hacen los inversores más conservadores a sus asesores. A ellos les gustaría dar una respuesta infalible, pero no la tienen. Para Rafael Valera, consejero delegado y gestor de renta fija de Buy & Hold, lo más recomendable es un fondo de perfil muy conservador que busque la preservación de capital y rentabilidades más modestas, pero consistentes a medio plazo. En este capítulo se sitúa “nuestro fondo B&H Debt (B&H Deuda, en su versión española), que tiene el 100% de su cartera en emisiones con grado de inversión, sin pagarés ni papeles ilíquidos, sin divisas, sin subordinados y sin alto rendimiento, con la vocación –hasta ahora sobradamente lograda–de aportar a sus partícipes una rentabilidad anual 100 puntos básicos superior a la letra del Tesoro Público español a 12 meses”, remarca.
Según Claudia Casco, gestora de fondos de Miralta AM, la deuda pública de corto plazo en euros “sigue ofreciendo una base defensiva sólida, al limitar la sensibilidad a eventuales repuntes de tipos si la inflación volviera a sorprender”. En su opinión, también los fondos monetarios o de ultracorto plazo pueden seguir teniendo sentido como posición transitoria mientras persista la incertidumbre, pero advierte de que “incluso en carteras defensivas, conviene no concentrar en exceso la exposición en un único bloque regional”.
Ismael García Puente, director adjunto de estrategia de inversión de Mapfre AM, también considera que los fondos de corto plazo son la mejor opción para protegerse, ya que “los tipos han subido más a corto plazo que a largo, lo que es un aliciente ya que la TIR (rentabilidad esperada) en cartera es ahora más alta”.
Por su parte, Cristina Gavín, jefa de renta fija de Ibercaja Gestión, recalca que es cierto que los fondos de renta fija de duración más reducida pueden sufrir menos volatilidad en las próximas semanas, “pero también es cierto que en un escenario de recuperación su retorno potencial es considerablemente menor”, advierte. Sin embargo, Ramón Cirach, gestor de carteras de Arquia Gestión, cree que los fondos monetarios “lo deberían tener difícil para batir la inflación, por lo que si queremos obtener mayor retorno deberemos asumir mayor riesgo, ya sea por la vía del crédito o asumiendo mayor duración. No obstante, debemos ser conscientes que las valoraciones son exigentes, los diferenciales son muy estrechos y en este 2026 resultará clave acertar en el juego del movimiento de las curvas y la gestión dinámica de la duración”.