Las claves: el riesgo de que se enquiste la desconfianza en los trenes es mitigable
Las autoridades deben hacer su parte, optando por la prudencia y la claridad


La notable caída de las reservas de billetes de tren tras el accidente de Adamuz refleja tanto la inquietud de los viajeros por la seguridad de las infraestructuras como la pérdida de competitividad del trayecto Madrid-Barcelona, que ahora dura 25 minutos más para dar margen al mantenimiento nocturno de Adif, cuyo objetivo precisamente es garantizar la fiabilidad del sistema. Aún pesa mucho el impacto emocional de la tragedia, y la incertidumbre en torno a las causas del siniestro, por más que los expertos hayan acotado significativamente el problema. Es de desear que, una vez se mitiguen tanto la preocupación legítima como el ruido de los políticos, los ciudadanos vuelvan a apostar por un modo de transporte que, si bien no es invulnerable, no ha pasado de un día para otro a perder un 30% o un 40% –porcentaje de caída en las ventas que citan distintas fuentes– de atractivo. Pero las autoridades deben hacer su parte, optando por la prudencia y la claridad al divulgar los resultados de la investigación sobre el accidente, así como al informar del protocolo de mantenimiento.
Los incentivos a la inversión de los españoles deberán ser generosos
La CNMV lleva mucho tiempo reclamando facilidades para que los españoles inviertan mayor parte de sus ahorros, en lugar de dejarlos macerar en los depósitos. En un momento en el que se desarrollan varias iniciativas en ese sentido, tanto en Europa en general, como en España en particular, Carlos San Basilio, presidente del organismo, ha pedido ambición fiscal en el diseño de la cuenta única de ahorro que prepara el Ministerio de Economía, o en la reformulación de los Sialp. Dada la enraizada desconfianza del ciudadano hacia arriesgar su capital, parece claro que los incentivos deberán ser generosos.
El complejo objetivo de que el textil carde menos la lana contaminante
La industria textil protagoniza menos debates sobre sostenibilidad que la de la automoción o, claro, que la petrolera, pero carda bastante la lana en ese sentido. Las autoridades de todo el mundo pretenden poner límites de reciclaje y reutilización a esta actividad, y el Ministerio de Transición Ecológica prepara un proyecto de real decreto que, en sus distintas versiones, va dando pasos hacia adelante y hacia atrás en diversos aspectos, para intentar equilibrar la necesaria exigencia con la comprensible tolerancia respecto a los tiempos que requieren las empresas para adaptarse. Uno de los aspectos clave es que la mezcla de materiales en una prenda dificulta mucho su reciclaje. Es de prever que, como está pasando con el automóvil, haya que ir equilibrando la regulación con la realidad.
La frase del día
La decisión de Berlín en 2017 de desarrollar un avión de última generación con París en vez de con Londres estuvo motivada sobre todo por la decepción política tras el Brexit. En retrospectiva, fue un error. Deberíamos haber mantenido y cultivado nuestra relación con BAE SystemsTom Enders, ex-CEO de Airbus
Cuando las inteligencias artificiales aprenden... De otras inteligencias
Hace un año, OpenAI acusó a sus rivales, en particular el chino DeepSeek, de destilar el conocimiento de ChatGPT para entrenar a sus modelos de lenguaje. Ahora ha sido Anthropic, la empresa más de moda en la inteligencia artificial, la que ha lanzado una denuncia similar. Parece difícil distinguir entre estas formas de aprender y las que practican las IA normalmente: buscar información y respuestas de otros que las han dado antes, y filtrarlas. Las propias IA son ya parte del ecosistema de conocimiento, y lo retroalimentan. De la capacidad de las IA de bajo coste, en particular las chinas, de aprender de sus hermanas mayores dependerá de que la tecnología se comoditice, y que las grandes compañías acaben logrando la rentabilidad a la que aspiran.